Las olas de calor.
En varias zonas del hemisferio norte una gran parte del planeta está padeciendo un intenso verano, en donde las temibles olas de calor amenazan la salud de adultos y niños, incluso de las propias mascotas del hogar.
Ante este efecto inevitable de la naturaleza, lo mejor es tomar precauciones, comenzando por las más sencillas. La más básica de todas es evitar a toda costa abandonar a los más pequeños -y también a los animales- en automóviles que estén cerrados, pues provocan sofocaciones y la alta temperatura ocasionada dentro del mismo puede causar la muerte.
Otro dato de mayor importancia es que todos deben mantenerse constantemente hidratados, principalmente ingiriendo agua y aunque esto último puede sonar repetitivo, a muchos se les suele pasar por alto en sus trabajos o mientras desarrollan actividades físicas.
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