Las bolas chinas I
Con la edad, los embarazos, los partos,… los músculos del suelo pélvico se van debilitando y hacen que muchas de nosotras suframos pérdidas de orina. Por eso es muy importante dedicar unos minutos al día para ejercitar esta zona y evitar estos problemas ahora y más adelante.
Las bolas chinas son dos esferas unidas por un cordel. Cada bola guarda en su interior otra más pequeña, que genera una vibración interna a través del movimiento.
Una vez las coloquemos en la vagina, sus músculos se contraerán involuntariamente reforzando y tonificando el suelo pélvico.
Aunque el objetivo principal es eliminar las pérdidas también vamos a obtener otros efectos beneficiosos: mayor lubricación, mayor control de la musculatura, mayor sensibilidad y orgasmos más placenteros,… ¡Pero no creáis que nos las vamos a poner y vamos a sentir un inmenso placer o vamos a llegar al clímax! Son más bien un elemento terapéutico (¡no tengo ni idea de porqué están asociadas al mundo de los sexshops!).
Cuenta la leyenda que las bolas chinas fueron creadas debido al irrefrenable deseo sexual de un importante emperador. Los consejeros del emperador diseñaron unas bolas de marfil que introducidas en la vagina, preparaban a las concubinas para tener relaciones con el emperador cuando éste lo deseara, sin que tuviese que entretenerse en los preliminares sexuales, porque hacen que la vagina se lubrique. Además las concubinas ejercitaban sus músculos pélvicos y luego podían hacer maravillas.
Otro día veremos cómo vamos a ejercitar la musculatura del suelo pélvico con las bolas chinas.
Si os animáis a comprar unas, por favor, ¡fijaos en que sean de silicona médica y no tengan ningún elemento de cuerda! Así evitaremos infecciones.


